Hace un par de semanas hice pollo a la cerveza siguiendo una receta que había visto por televisión. El caso es que cuando la probamos mi pareja y yo, no nos acabó de convencer demasiado, ya que le dejaba un gusto amargo, que si bien es propio de la cerveza no es algo que nos guste. Así, que para aprovechar el método de elaboración que me pareció sencillo y muy versátil empecé a considerar otras opciones como el limón o el chocolate.
Mi pareja siempre dice que teme cuando me meto en la cocina a experimentar, ya que cree que es una lastima desperdiciar ingredientes, pero claro, si no se prueba no se pueden aprender cosas nuevas ¿no?
Así que ayer, cuando vi que tenia unas hermosas naranjas en la nevera, se me ocurrió que podía intentar un pollo a la naranja. Comencé a navegar por Internet y salvo algunas ideas interesantes no vi ninguna receta que realmente me convenciese, por lo tanto di rienda suelta a la imaginación y me deje llevar por el instinto.
El resultado ha sido impresionante, una salsa ligeramente agridulce sabrosa y llena de matices. Vamos un éxito que seguro volveré a repetir, eso sí, con algunas variaciones como puede ser usar muslo deshuesado y troceado en lugar de pechuga que es mas jugoso, o en lugar de enharinarlo, rebozarlo con una mezcla de harina y agua que impide que pierda sus jugos y se seque con la cocción. En fin, una receta que ha pasado a mi repertorio como una de mis preferidas.
Bon profit!
Ingredientes para 2 personas
2 pechugas de pollo
1 cebolla
2 zanahorias
El zumo de 2 naranjas
2 cucharadas de miel
Un trozo de piel de naranja seca
Algunos granos de pimienta
Una rama de tomillo
Un trozo de canela
Algunas hebras de azafrán
Una hoja de laurel
Medio vaso de vino blanco
Medio vaso de agua
Una pastilla de caldo de pollo
Algo de harina para enharinar
Sal y pimienta
Aceite para freír
Procedimiento
Trocear el pollo a dados, salpimentar y enharinar. Freír unos minutos en abundante aceite para sellarlo. Retirar el pollo y escurrir en un poco de papel de cocina. Dejar enfriar el aceite. Mientras enfría, trocear la cebolla en tiras y la zanahoria en rodajas. Retirar la mayor parte del aceite de la cazuela y pochar en lo que quede la cebolla y la zanahoria a fuego lento. Cuando estén blandas y ligeramente doradas, añadir el resto de los ingredientes menos la miel. Cocer a fuego medio, removiendo de cuando en cuando hasta que la salsa espese. Añadir entonces la miel y rectificar de sal al gusto. Dejar amalgamar los sabores unos minutos al fuego. Retirar y servir caliente con un poco de pan u otro acompañamiento.
